martes, 2 de noviembre de 2021

LA FORMACIÓN DEL ESTADO ESPAÑOL. LA MONARQUÍA DE LOS REYES CATÓLICOS


Nuestra presentación del tema, la puedes bajar aquí
MODERNIZACIÓN DEL ESTADO 

Los Reyes Católicos representan el tipo de monarquía moderna, autoritaria y territorial, que caracteriza los inicios de la Edad Moderna. Establecen las bases de un Estado nuevo, llamado a ser el más poderoso en Europa en el siglo XVI y primera mitad del XVII.

INICIOS DEL REINADO DE ISABEL EN CASTILLA. LA GUERRA DE SUCESIÓN (1474-1479) A LA CORONA DE CASTILLA

A la muerte de Enrique IV se plantea una guerra de sucesión entre los partidarios de Juana y de Isabel: guerra civil y guerra internacional. La batalla de Toro (1476) es decisiva en la victoria de Isabel. Finalmente, Portugal y Castilla firmarán el tratado de Alcaçovas (1479), por el que Isabel sería la nueva reina de Castilla, mientras que Portugal y Castilla se dividen las zonas de influencia. 









LA CREACIÓN DEL ESTADO MODERNO

La unión de Castilla y Aragón es una unión dinástica, cada territorio mantiene sus instituciones y sus leyes. Hay desigualdad entre los asociados: Castilla está en auge, la Corona de Aragón en crisis.

Medidas destinadas a restablecer el orden, en beneficio de la autoridad de los Reyes Católicos

  • Sometimiento de la nobleza a la autoridad de los Reyes: haciendo uso de la fuerza, en unos casos, o de una política de atracción, en otros.
  • La Santa Hermandad, para el mantenimiento de la tranquilidad en el reino.
  • La recuperación por el Estado de tierras y rentas arrancadas por los nobles a la debilidad de los reyes anteriores.
  • La mejora de la situación social: Cataluña. Los “payeses de remensa” y la Sentencia arbitral de Guadalupe, 1486.


Reformas administrativas para mejorar el funcionamiento del Estado

  • Los Consejos: eran órganos de asesoramiento de los Reyes; eran éstos quienes tomaban la decisión última.
  • Se reorganiza la Hacienda (la alcabala, gravaba las ventas en los mercados).
  • Los municipios: su control a través de los corregidores.
  • La Justicia: la Chancillería de Valladolid y la de Granada. Tribunales superiores de apelación.


LA CONQUISTA DE GRANADA

Representa el fin de la Reconquista y un avance hacia la unificación territorial de España.
Su extensión. La situación interna. Las disputas entre los miembros de la familia real: Muley Hacén, el Zagal y Boabdil.
El desarrollo de la guerra (1482-1492): de la improvisación y fracasos iniciales a la “guerra de asedios”, organizada con meticulosidad: primera, segunda y tercera fase. Rendición de Granada (2 de enero de 1492).










LA POLÍTICA RELIGIOSA

Se centra en tres puntos:

a) El patronato regio

Los Reyes podían proponer personas para ocupar los cargos eclesiásticos importantes (arzobispados, obispados, abades).Cristianos, musulmanes, judíos. Unidad sobre una sola religión: la cristiana.

b) La reforma del clero

Afecta a las órdenes religiosas (clero regular), la promueve el cardenal Cisneros con el apoyo de la Reina. La reforma sirvió de freno para que no penetrara la reforma protestante en España.

c) La unidad religiosa

Sobre una sola religión (la cristiana), lo que obligaba a la conversión al cristianismo de musulmanes y de judíos.
- Los judíos: los conversos y los que “judaizaban”. La Inquisición (bula de Sixto IV, 1478): sólo se ocupa de los conversos. Decreto de expulsión de 1492: conversión (bautismo) o emigración.

- Los musulmanes (mudéjares). Granada: la capitulación de 1492. Fray Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada; el cardenal Cisneros, arzobispo de Toledo, a favor de la política de cristianización rápida. La rebelión de los mudéjares granadinos (1500) y el decreto de 1501: bautismo o emigración. Los moriscos o cristianos nuevos.

- Los mudéjares del resto de Castilla (1502) y los de la Corona de Aragón (1526).





LA POLÍTICA EXTERIOR

Su doble dirección: mediterránea (conquista del reino de Nápoles y ocupación de plazas en el norte de África) y atlántica (conquista de las islas Canarias y el descubrimiento de América).

a) La política matrimonial

Busca unos objetivos claros: 

- La unidad peninsular (con Portugal).
- El aislamiento de Francia.



b) Las Islas Canarias

- Quedaban tres islas por conquistar (Gran Canaria, La Palma y Tenerife).



c) El descubrimiento de América

- Causas: los avances en los progresos técnicos, las dificultades en la ruta de las especias. Caída de Constantinopla en poder de los turcos, 1453; la búsqueda de la zona productora de las especias a través de otras rutas: por el este (Portugal); por el oeste (España).
- Colón. 12 de octubre de 1492. Descubrimiento de América (las Indias). La bula Inter Caetera (1493) y las diferencias con Portugal (el tratado de Tordesillas, 1494).
- Los viajes menores. Un mundo nuevo entre Asia y Europa y la demostración: Vasco Núñez de Balboa descubre el Mar del Sur (océano Pacífico).



d) El Norte de África

- Melilla (1497); Peñón de Vélez de la Gomera, Orán, Bugía y Trípoli (1508-1510).






e) Italia: la conquista de Nápoles

- A Fernando, heredero de la política de expansión aragonesa en el Mediterráneo, le interesaba la conquista de Nápoles, territorio sobre el que también estaba interesado Francia: se inician las guerras de Italia.
- Primera fase: Carlos VIII, rey de Francia, se apodera del reino de Nápoles (1495), antes firma el tratado de Barcelona (1493). Fernando mueve los hilos diplomáticos (Liga Santa o de Venecia) y militares. Carlos VIII abandona Nápoles.
- Segunda fase: Luis XII, rey de Francia, ocupa Milán y firma con Fernando el Católico el reparto de Nápoles (tratado de Granada, 1500). Estalla la guerra, triunfo de las tropas españolas (Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán). Francia abandona Nápoles. Firma del tratado de Blois (1505).
- Tercera fase: Francia pierde Milán y España se apodera de Navarra. En 1511 se constituye una Liga contra Francia en la que entra España. Francia, atacada en todos los frentes, pierde Milán y España se apodera del reino de Navarra (1512), aliado de Francia. Milán vuelve a ser ocupado por Francisco I, nuevo monarca francés (1515).






LA ÉPOCA DE LAS REGENCIAS

- Primera regencia: en 1504 fallece Isabel la Católica: su testamento. Juana, casada con Felipe de Austria, es la heredera. Fernando, regente. Llegan los monarcas; Fernando abandona la regencia.


- Segunda regencia: al fallecer Felipe el Hermoso (1506) en Juana se acentúan los trastornos mentales. Nueva regencia de Fernando. La anexión de Navarra y la ocupación de las plazas del norte de África. Fernando fallece en 1516. La regencia de Cisneros: a la espera de Carlos I de Austria.




LOS REINOS CRISTIANOS EN LA BAJA EDAD MEDIA (SIGLOS XIV Y XV). EVOLUCIÓN POLÍTICA Y CRISIS BAJOMEDIEVAL


EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LOS REINOS CRISTIANOS EN LA BAJA EDAD MEDIA (SIGLOS XIV-XV)




LA CORONA DE CASTILLA




En política interior, el aspecto más destacable fue la pugna entre la monarquía y la nobleza. Esta última había adquirido una gran fuerza a partir de las riquezas obtenidas durante la Reconquista. Por ello, fueron frecuentes las rebeliones de la nobleza en los periodos de minoría de edad de los reyes y los problemas dinásticos que se sucedieron a finales del siglo XIII y XIV en Castilla y León, como con Alfonso XI, que acaba imponiéndose a los nobles con el Ordenamiento de Alcalá. Con Pedro I el Cruel (1350-1369) los reinos de Castilla y León fueron testigos de una guerra fratricida entre este monarca y su hermanastro, Enrique de Trastámara. El triunfo de Enrique II (1369-1379) en Montiel dio paso al establecimiento de la dinastía Trastámara.

Castilla participó en la Guerra de los Cien Años, apoyando a Francia y a Inglaterra, según su conveniencia.
Castilla intentó también conseguir la Corona portuguesa durante el reinado de Juan I (1379-1390) y tras la muerte de su suegro, el rey de Portugal, sin hijos. No obstante, los portugueses derrotaron a los castellanos en la batalla de Aljubarrota (1385). Asimismo, el señorío de Vizcaya quedó incorporado a la corona de Castilla.
Ya durante el reinado de Enrique IV (1454-1474), se hundió la autoridad real (Farsa de Ávila, 1465). La etapa final de su reinado planteó un problema sucesorio tras haber apoyado en la sucesión a su hermana Isabel (acuerdo de los Toros de Guisando), rectificó y nombró sucesora a su hija Juana la Beltraneja, lo que provocó una guerra civil en Castilla (1474-1479).



A pesar de las difíciles relaciones entre la monarquía y la nobleza, el reino de Castilla fue fortaleciéndose progresivamente durante los siglos XIV y XV. Las teorías políticas que, basadas en el Derecho romano, convertían al rey de señor de vasallos en soberano de súbditos fueron difundidas por los tratadistas políticos. En cuanto a instituciones, con Alfonso XI se aprobó el Ordenamiento de Alcalá, que ponía en ejecución las normas jurídicas de las Partidas. Con los primeros Trastámara se fortaleció el Consejo Real, órgano de asesoramiento del monarca, al tiempo que se ponía en marcha la Audiencia, órgano supremo de la justicia, llamada Chancillería desde mediados del siglo XV. Por lo que respecta a las Cortes, la representación del tercer estado quedó reducida a solo diecisiete ciudades y villas. También se reorganizó la Hacienda Real, con la aparición de contadores. Por otra parte, el ejército real llegó a ser semipermanente.
En política exterior, Castilla, al igual que Portugal, dirigió su política exterior hacia el Atlántico, pero antes tuvo que enfrentarse al “problema del Estrecho”, en concreto, al reto planteado, ahora, por los benimerines, cuya presencia en el área del estrecho de Gibraltar planteaba la posibilidad de una nueva invasión procedente del norte de África. El primer éxito fue logrado por Sancho IV (1284 1295), hijo de Alfonso X el Sabio, al conquistar la plaza de Tarifa (1292), y ya de forma definitiva por Alfonso XI (1312-1350), tras la batalla del Salado (1340), que permitió la conquista de Algeciras.
Mientras, resuelto el “problema del Estrecho”, Castilla, compitiendo con Portugal, empezó a demostrar su interés por el control de la vecina costa africana y las rutas atlánticas. A comienzos del siglo XV, durante el reinado de Enrique III (1390- 1406), se inició la conquista de las Canarias (Lanzarote y Fuerteventura) por Juan de Bethancourt, caballero francés al servicio del monarca castellano. Con todo, la conquista de las Canarias empeoraba nuestras relaciones con Portugal al estar también ella muy interesada por estas islas.

LA CORONA DE ARAGÓN




En política interior se incorporó a la corona de Aragón el reino de Mallorca, que había sido independiente. Durante el siglo XIV los monarcas se enfrentaron con las Cortes para conseguir financiación en las campañas exteriores en Sicilia, Cerdeña, Nápoles y los Ducados de Atenas y Neopatria (almogáraves).
A principios del siglo XV, la dinastía reinante hasta entonces en la corona de Aragón se extinguió tras la muerte de Martín I el Humano. El Compromiso de Caspe (1412), logrado tras el encuentro de los representantes de Aragón, Cataluña y Valencia, permitió que Fernando de Antequera (hermano de Enrique III de Castilla, miembro de la dinastía Trastámara) obtuviera la Corona de Aragón, iniciándose el dominio de los Trastámara en Aragón. Le sucedió su hijo Alfonso V (1416-1458), que fue el conquistador del reino de Nápoles.
El último monarca medieval de Aragón fue Juan II (1458-1479), quien tuvo que afrontar a una dura guerra civil en Cataluña (1462-1472) derivada de su política su política centralizadora y su planteamiento de supeditar los intereses particulares de cada territorio a los superiores de la monarquía. Como ejemplo de esa resistencia al centralismo se puede apreciar la oposición de la oligarquía de Barcelona (agrupada en la “Biga”) a ser desplazada del poder municipal en beneficio de los sectores populares pertenecientes a la “Busca”. En la misma línea, la Generalitat también se enfrentó con el monarca que pretendía acabar con la tradición del pactismo e imponer la autoridad real. Todo ello, sumado a la alianza coyuntural entre el rey y los payeses de remensa, provocó una guerra civil en Cataluña (1462-1472). El conflicto se decantó, con la ayuda francesa, a favor de Juan II. En 1479 murió Juan II y heredó la Corona su hijo Fernando, quien puso fin definitivo al conflicto en el campo, con la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486) que abolió la remensa y los malos usos.
En cuanto a las instituciones, la corona de Aragón era una confederación de reinos con instituciones diferenciadas bajo un mismo soberano. La tradición feudal (especialmente intensa en Cataluña) permitió el desarrollo de una monarquía pactista (entendida como pacto entre el rey y el reino representado por las clase dominantes: nobleza) que gobernaba de acuerdo con las Cortes, aunque el proceso de centralización se acentuó a partir del siglo XIII con la creación de la Audiencia y la reorganización de la Hacienda.
El rey se apoyaba en una Curia, que más tarde pasó a ser el Consejo Real. Las Cortes de cada reino tenían su identidad. Las catalanas tenían gran poder legislativo y fiscal. Se creó la Diputación del General o Generalitat, sin duda una institución clave, como delegación de las Cortes. Diputaciones generales se crearon, unos años después, en Aragón y en Valencia. Una figura específica era el Justicia Mayor de Aragón, suprema autoridad judicial, designado por el rey y controlado por las Cortes.

En política exterior, terminada la Reconquista, para Aragón se inicia de forma temprana la expansión mediterránea. Con ella, además del control de territorios, se defendían las rutas comerciales establecidas en el Mediterráneo por la burguesía catalana que apoyaba la política de expansión mediterránea llevada a cabo por los reyes, facilitando recursos monetarios y las naves necesarias.
Pedro III (1276-1285) conquistó Sicilia (1282). Más tarde, Jaime II (1291-1327) ocupó la isla de Cerdeña (1323). Con anterioridad, los almogávares, mercenarios catalanoaragoneses, habían intervenido en el Imperio Bizantino en las luchas entre turcos y bizantinos. Al final terminaron controlando los ducados de Atenas y Neopatria, que se mantuvieron vasallos de Aragón hasta finales del siglo XIV. Finalmente, a mediados del siglo XV, el rey Alfonso V el Magnánimo (1416-1458) amplió la presencia aragonesa con la conquista de Nápoles.







EL REINO DE NAVARRA


El reino de Navarra careció de posibilidades de expansión territorial a costa de los musulmanes. Encerrado entre los poderosos vecinos –Castilla, Francia, Aragón-, inició un acercamiento a Francia. A finales del siglo XIII, Juana, reina de Navarra, contrajo matrimonio con el rey de Francia, Felipe IV. De esta forma, hasta la desaparición de la dinastía Capeta, los reyes de Navarra lo fueron simultáneamente de Francia. En 1329 una nueva dinastía, la casa de Evreux, se hizo cargo del trono. Los intereses franceses de la nueva dinastía implicaron decisivamente a Navarra en la guerra de los Cien Años (1337-1453).
En 1420, el matrimonio entre la heredera al trono, Blanca de Navarra y el infante, Juan, hijo de Fernando I de Aragón (1412-1416), devolvió la atención del reino navarro al escenario peninsular. La muerte de la reina (1441) y las interpretaciones interesadas de su testamento abrieron la puerta al enfrentamiento. 

Juan retuvo el poder y relegó a su hijo Carlos, Príncipe de Viana, quien nunca llegará a ser rey. Ello provocará la guerra civil entre agramonteses (campesinos del llano) y beaumonteses (pastores de la zona montañosa). Los primeros eran partidarios del gobierno de Juan, que, años después, sería Juan II de Aragón (1458-1479). Los segundos preferían la coronación del hijo, el príncipe Carlos de Viana. Durante años, la guerra entre ambos bandos asoló Navarra. Muerto el príncipe de Viana, el conflicto se prolongó hasta la intervención, en 1512 de Fernando el Católico.







EL REINO DE GRANADA

El reino de Granada nació en 1246 por acuerdo entre Fernando III de Castilla (1217-1252) y un noble de linaje de los Nasrí (Banu Nasr o Nazaríes) que había colaborado con aquél en sus conquistas. En pocos años, el reino nazarí quedó confinado a las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería. Por el norte, estaba controlado por los castellanos. Por el sur, por benimerines, que aspiraban a entrar en la Península. La victoria de Alfonso XI (1312-1350) en la batalla del Salado (1340) puso fin a sus amenazas.
La interrupción del contacto con África bloqueó definitivamente el reino de Granada. Su último siglo y medio de existencia hasta 1492 lo vivió marcado por cuatro hechos: la tensión del cerco castellano; las luchas entre linajes que combatían por el poder; la intensa actividad artesanal y mercantil, dirigida, en parte, por comerciantes genoveses asentados en Málaga; y el esplendor intelectual y artístico simbolizado en el palacio de la Alhambra.
Un aspecto esencial fue la llegada masiva de andalusíes procedentes de otros reinos musulmanes que huían de la conquista cristiana. Se incrementó así la población y la potencialidad económica del reino, basada en la agricultura de regadío y la producción sedera.
El reino nazarí alcanzó su máximo esplendor durante el XIV, bajo el reinado de Yusuf I y su hijo Muhammad V. No obstante, se mantuvo como reino vasallo de Castilla. La unión de Castilla y Aragón acentuó la dinámica reconquistadora cristiana desde 1480 hasta su anexión en 1492.

EL REINO DE PORTUGAL

La monarquía portuguesa había adquirido una gran fortaleza en la época del rey Dionís (1279-1325) quien firmó con Fernando IV de Castilla el Tratado de Alcañices que estipulaba, entre otras cosas, la delimitación fronteriza entre los entonces reinos de Portugal y de León. Durante la primer mitad del XIV Portugal colaboró con Castilla en la “batalla del Estecho” contra los benimerines.
Al igual que el resto de reinos ibéricos en Portugal la nobleza se hace fuerte y, a finales del XIV sufre una fuerte crisis política al extinguirse la dinastía real y deber pasar la corona a Juan I de Castilla por derecho matrimonial. Sin embargo, la Casa de Avis (dinastía real por línea bastarda) se hace con el trono y derrota a los castellanos en Aljubarrota (1385). Portugal consolida su independencia y establece una alianza estable con Inglaterra.
Libre de problemas internos Portugal se lanza a una expansión marítima y territorial por el norte de África con Juan I y su hijo Enrique El navegante creando un incipiente imperio colonial que, desde Guinea permite un acceso privilegiado al oro africano. La enorme prosperidad lleva a Alfonso V (1438-1481) a plantearse la anexión de Castilla mediante el apoyo a la nobleza castellana contraria a Isabel y el casamiento con su sobrina Juana (1475) hija de Enrique IV. Finalmente, su derrota en la batalla de Toro (1476) puso fin a sus pretensiones.


CRISIS DEMOGRÁFICA Y ECONÓMICA

 CRISIS DEMOGRÁFICA Y LA REGRESIÓN ECONÓMICA DEL SIGLO XIV.
En el siglo XIV hubo en toda Europa mediterránea y amplias áreas de Europa central un colapso generalizado de la vida económica y social cuya principal manifestación fue la difusión de epidemias. Hasta entonces, la expansión y las conquistas territoriales habían permitido el crecimiento demográfico y económico. En la Península Ibérica el crecimiento demográfico experimentado entre los siglos XI-XIII se desarrolló de forma paralela a la expansión territorial de los estados cristianos (Repoblación-Reconquista).
La difusión de epidemias, y en especial a partir de 1348 de la Peste Negra, provocó una elevada mortandad. La gravedad de la catástrofe demográfica a raíz de la epidemia de peste fue mayor por la desnutrición y la hambruna generalizada, además conviene destacar la frecuencia de los “malos años”, en los que prácticamente se perdían todas las cosechas a causa de las adversas condiciones climáticas generando serias crisis de subsistencias.
Las consecuencias económicas de esta doble crisis agraria y demográfica fueron tremendas: reducción de las tierras de cultivo, despoblación de amplias zonas, escasez de mano de obra, alza de precios y descenso de las rentas que percibían los grandes propietarios territoriales. Todo ello derivó en un aumento de los conflictos y tensiones sociales entre nobleza-rey, nobleza-campesinos y brotes de intolerancia religiosa con la población judía.
El hambre y la peste no llegaron solas. La guerra las acompañó. Varios conflictos fueron esencialmente destructivos: en la segunda mitad del XIV, la guerra de los dos Pedros, entre Castilla y Aragón y la guerra civil de Castilla, entre Pedro I y su hermanastro Enrique de Trastámara.
Las mayores pérdidas de población se dieron en Aragón y Levante. Debe destacarse el caso de Cataluña donde la incidencia fue mayor, pasando de 550.000 habitantes en 1300 a 260.000 todavía en 1480. En Castilla y Portugal, sin embargo, la incidencia fue menor.




SIGLO XV. LA RECUPERACIÓN DE LA CRISIS Y LOS CAMBIOS ECONÓMICOS

En la corona de Castilla desde principios del siglo XV se produjo un relanzamiento económico adaptado a las nuevas circunstancias, así conoció un notable auge la ganadería ovina trashumante, favorecida por el retroceso agrario. Paralelamente, se abrió para Castilla el mercado de Flandes, interesado en la lana para su industria textil. Por los puertos del Cantábrico oriental se exportaba, fundamentalmente, lana y hierro, a cambio de manufacturas, entre ellas, tejidos. Otro importante foco mercantil estaba en el suroeste de Andalucía, cuyos agentes eran los mercaderes genoveses establecidos allí. Por otra parte, las ferias de Medina del Campo se convirtieron en las más importantes de toda la España cristiana. En los últimos siglos de la Edad Media se desarrollaron, asimismo, las actividades bancarias.
Entre 1275 y 1356 la Corona de Aragón alcanzó una formidable expansión económica paralela a la expansión militar, destacando el comercio catalán durante el siglo XIV. Era un comercio que se proyectaba en diversas direcciones: el Mediterráneo oriental, la costa norteafricana y la zona occidental de este mar. Los catalanes exportaban básicamente paños e importaban, sobre todo, sedas y especias. Sin embargo, en el transcurso del siglo XV, Cataluña vivió una época de numerosas dificultades, patentes sobre todo en el declive del comercio, debido en parte al avance de los turcos por el Mediterráneo. En cambio, en ese siglo conoció un gran auge el puerto de Valencia, desde el que se comerciaba muy activamente con los restantes países de los reinos peninsulares, así como con el norte de África.

LA SOCIEDAD Y LOS CONFLICTOS SOCIALES EN LOS SIGLOS XI-XV

TENSIONES SOCIALES

La sociedad peninsular bajomedieval y a pesar del creciente incremento de las actividades no agrarias –artesanía, comercio-, era una sociedad predominantemente rural y plenamente feudal. Una de las características de los siglos XIV y XV fue la consolidación del señorío pleno –territorial y jurisdiccional- por parte de la nobleza y que tuvo como respuesta, ante el agravamiento de las condiciones del campesinado, una serie de sublevaciones de distinta naturaleza.
En Castilla la alta nobleza afianzó su posición hegemónica, en buena medida gracias al apoyo a los Trastámara, que les concedió numerosas mercedes o donaciones que dieron lugar a la creación de auténticos estados señoriales. Estos ricos hombres, como se les conocía en la época, consiguieron consolidar sus dominios con el establecimiento del sistema de mayorazgo, institución feudal que aseguraba la transmisión indivisa del patrimonio a los herederos. De esta oligarquía aristocrática procedían también quienes ostentaban los maestrazgos de las órdenes militares, los obispados y las abadías de los grandes monasterios y el cargo de alcaldes de la Mesta.
El campesinado constituía la mayoría de la población, aunque dentro de este término se encerrasen situaciones sociales muy distintas desde el labrador acomodado al jornalero. Los campesinos cultivaban las tierras ajenas (señoriales o reales) por las que debían satisfacer censos, tributos y diezmos. Su situación empeoró a raíz de la crisis económica de la segunda mitad del XIV ya que la reducción de la mano de obra y del cultivo de tierra se tradujo en una reducción de la renta señorial ante la que la nobleza respondió con un proceso de señorialización para evitar la caída de sus rentas. En consecuencia se produjo un incremento de la tensión social con conflictos antiseñoriales.
En el ámbito urbano también existieron factores que provocaban la inestabilidad social. Además de acrecentarse las diferencias sociales, fue muy importante el control de los municipios por los grupos oligárquicos (oligarquías urbanas) formadas por pequeña nobleza castellana o ciudatadans honrats en Cataluña que se perpetuaban en los cargos convirtiéndolos en parte del patrimonio familiar. Contra ello luchaban los elementos del Común.
En este marco social podríamos destacar algunos de los conflictos más importantes del periodo:
- Movimiento irmandiño. El descenso del ingreso señorial (rentas) provoca actividades de saqueo, este problema será especialmente grave en Galicia, donde con la autorización del rey se forman Hermandades para luchar contra estos abusos. Finalmente la nobleza gallega, con apoyo de tropas portuguesas, desarticuló el movimiento.
- El conflicto de los payeses de remensa en Cataluña arranca de finales del XIV y alcanza su punto culminante en 1462 en plena guerra civil entre la monarquía (Juan II) y la oligarquía catalana (Generalitat). Los payeses estaban sometidos a unas instituciones feudales muy opresivas (malos usos) de las que destacan la adscripción del campesino a la tierra y la prohibición de abandonarlos sin previo pago de su redención (remidença). Los payeses pobres reclamaban la abolición del censo y la plena propiedad de la tierra que cultivaban. Finalmente obtuvieron de Fernando II el Católico la llamada Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486) que abolía los malos usos previa indemnización de los señores.
- Revuelta forera en Mallorca (1450-1452) arranca del conflicto que desde el siglo XIV tenían los municipios foráneos del campo contra la oligarquía de la ciudad de Palma que ejercía el dominio político y fiscal. Los municipios reclamaban más participación y una justa redistribución de la carga fiscal. Finalmente, Alfonso V envió tropas italianas desde Nápoles que con gran violencia acabaron con la sublevación.
- Conflictos urbanos: El conflicto entre masas populares (gentes del Común) y la oligarquía urbana tuvo su mejor ejemplo en el conflicto entre la Biga y la Busca en la ciudad de Barcelona. Las peticiones de reforma del gobierno municipal en la Corona de Aragón contaban con la simpatía de la monarquía y provocaron una lucha abierta en Barcelona en 1450 entre los partidos de la Busca y la Biga. La Biga era el partido de la oligarquía –ciutadans honrats y grandes mercaderes y rentistas – que dominaban el gobierno de Barcelona. Por su parte, la Busca, partido popular integrado por los maestros de oficio, artesanos y pequeños mercaderes, perseguían una reforma municipal en sentido democrático y criticaban la situación económica y financiera de la ciudad. Finalmente, la oposición de la Biga desde las Cortes y la Generalitat, la escisión de los buscaires entre moderados y extremistas permitieron a la Biga recuperar el poder y acrecentar el conflicto entre la Generalitat y la Monarquía en una prolongada guerra civil en Cataluña (1462-1472).

TENSIONES SOCIO-RELIGIOSAS. RUPTURA DE LA TOLERANCIA RELIGIOSA Y ANTIJUDAISMO.

Desde el punto de vista socio-religioso, en la sociedad bajomedieval de los reinos hispánicos existían tres comunidades: la cristiana, mayoritaria; la judía y la mudéjar, minoritarias, aunque ésta última constituía un numeroso grupo en la Corona de Aragón, en particular en Valencia y Murcia. Hasta finales de la Edad Media se había mantenido una relativa tolerancia entre las distintas comunidades que se rompió violentamente, sobre todo, en el caso de los judíos, a partir del siglo XIV.
La población mudéjar era predominantemente rural, en general campesinos y jornaleros que trabajan las tierras en duras condiciones de vida por la excesiva presión señorial. En Castilla el número de mudéjares había decrecido, bien por su conversión al cristianismo o por su paulatina emigración al reino de Granada.
La minoría judía sufrió durante la Baja Edad Media un violento antijudaísmo y una fuerte hostilidad hacia los conversos que se explica por la confluencia de varios factores de naturaleza religiosa y socioeconómica. Los judíos eran considerados por la Iglesia como un pueblo deicida (culpables de la crucifixión de Cristo). Por otro lado, judíos y conversos desempeñaron un activo papel en la vida económica como prestamistas (práctica de la usura) de la monarquía y la nobleza así como arrendatarios de las rentas e impuestos de la monarquía, lo que en épocas de crisis y presión fiscal, como los siglos XIV y XV provocaba una gran hostilidad. Sin embargo, sólo una minoría gozaba de una elevada posición económica frente al conjunto compuesto fundamentalmente por pequeños artesanos y comerciantes.
Durante la guerra civil castellana entre Pedro I y Enrique de Trastámara los judíos serán perseguidos por el bando trastamarista, sucediendo varias sangrías como la de Toledo. En 1391 se origina en Andalucía una gran ola antisemita que se extiende por Castilla y Aragón. Se producen incendios, saqueos, asesinatos y bautismos masivos. En la Corona de Aragón el rey les defiende, pero hace pagar a los judíos el coste de su protección, y al finalizar los pogromos impone severas multas a los culpables. En ocasiones a todo un municipio como en el caso de Valencia.
El problema querrá resolverse en 1480 con el establecimiento de la Inquisición en Castilla y de forma traumática en 1492 con su expulsión. Durante los siglos XVI y XVII seguirá habiendo querellas por cuestiones de limpieza de sangre y descendencia judeoconversa.

REINOS CRISTIANOS HASTA EL SIGLO XIII. RECONQUISTA Y REPOBLACIÓN.

NUESTRA PRESENTACIÓN:

RECONQUISTA Y REPOBLACIÓN

Por cierto La aventura de la Historia sacó un especial sobre los 1300 años de la batalla de Covadonga.


VÍDEOS INTRODUCTORIOS: Para hacernos más sencillo el tema pueden ser útiles estos vídeos:

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LA PENÍNSULA IBÉRICA EN EL SIGLO VIII. LA RECONQUISTA.

La invasión de los musulmanes de la península Ibérica en el año 711 se tradujo en un reparto de la misma desigual: un área muy extensa al sur y este, Al Andalus, y una zona muy reducida, en los valles cantábricos y pirenaicos que quedó al margen del control musulmán y estaba habitada por galaicos, astures, cántabros y vascones así como nobles y eclesiásticos hispanogodos huidos del sur como consecuencia de la invasión musulmana. A lo largo de un lento proceso de consolidación política y expansión territorial hacia el sur, que denominamos reconquista y que se prolongó hasta el s. XV, la Península fue modificando su configuración política hasta constituir el Reino de Portugal, el Reino de Navarra, las Coronas de Castilla y León, y el reino musulmán nazarí de Granada.
La Reconquista es el proceso en el que los reinos cristianos reconquistan el territorio peninsular ocupado por los musulmanes. Es un proceso lento que comienza en el siglo VIII (718-722, batalla de Covadonga) y acaba con la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos (1492).



ORIGEN Y CONSOLIDACIÓN DE LOS REINOS CANTÁBRICOS. LA CORONA DE CASTILLA.

En 722  Pelayo, un noble visigodo, venció en Covadonga, en la cordillera Cantábrica (722) a los musulmanes. En torno a su figura y la de sus sucesores (Alfonso I y Alfonso II) se constituyó el reino de Asturias.




Así, a lo largo de los siglos X y XI, el reino de Asturias se fortaleció y amplió sus dominios hasta Galicia y el valle del Duero. En el año 910, con Ordoño II, la capital del reino se trasladó de Oviedo a León. El reino de Asturias pasa a denominarse reino de León.

Su frontera oriental era el condado de Castilla; zona poco poblada y expuesta a los ataques del califato de Córdoba. Para protegerla, se levantó una línea defensiva de castillos, lo que daría nombre a este territorio. En el siglo X, Castilla empezó a estar gobernada por condes que dependían del rey de León. Uno de ellos, Fernán González, consiguió afianzar su independencia del reino de León. Años más tarde (1029), con Sancho III el Mayor de Pamplona (después, reino de Navarra), Castilla se incorporó a este reino. De acuerdo al testamento de Sancho III, consiguió la independencia y se convirtió en reino. Su hijo Fernando I se autoproclamó rey de Castilla (1035).

Fernando I, primer rey de castilla, unió su reino al de León en 1038 logrando la primera unificación de ambos reinos. Estos reinos se unieron y dividieron en varias ocasiones a lo largo del s. XII. La reunificación definitiva tuvo lugar en 1230 con Fernando III el Santo. Nacía así la Corona de Castilla.

En 1140, también se desgaja e independiza del reino de León el reino de Portugal, en la figura del conde Alfonso Enríquez, que pasará a autoproclamarse rey y llamarse Alfonso I. 

ORIGEN Y CONSOLIDACIÓN DE LOS REINOS Y CONDADOS PIRENAICOS. LA CORONA DE ARAGÓN.

En torno a los Pirineos también surgieron grupos de resistencia al Islam. La Marca Hispánica era el territorio comprendido entre la frontera político-militar del Imperio carolingio con Al-Ándalus (al sur de los Pirineos), desde finales del siglo VIII hasta su independencia efectiva en diversos reinos y condados.

·         El reino de Pamplona.

A comienzos del s. IX surgió el llamado reino de Pamplona con Íñigo Arista, quien se negó a rendir vasallaje a los reyes francos. Con Sancho III el Mayor, el reino adquirió su mayor apogeo y extensión, pues incorporó por el este los condados de Sobrarbe y Ribagorza al tiempo que por el oeste se anexionó el condado de Castilla. Este monarca fue uno de los principales promotores del camino de peregrinación a Santiago de Compostela.
Durante el s. XI, el reino de Pamplona estuvo gobernado por los descendientes de Sancho III el Mayor, aunque durante un breve período estuvo unido al reino de Aragón. En la segunda mitad del s. XII, el rey Sancho VI cambió el nombre del reino de Pamplona por el de reino de Navarra.

·         Los condados catalanes.

El territorio comprendido entre el Pirineo oriental y el río Llobregat quedó dividido en condados, al frente de los cuales fueron nombrados condes dependientes del monarca carolingio. Los condados de la frontera sur de su imperio (Marca Hispánica) pudieron disfrutar de gran autonomía.

El conde de Barcelona Vifredo el Velloso, a finales del siglo IX, unificó los condados catalanes. El paso definitivo hacia la independencia con respecto a los francos lo daría Borrell II al hacer hereditarios sus dominios y negarse a renovar el juramento de fidelidad al rey franco.

·         Los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza.

Localizados en los valles del río Aragón y el Pirineo occidental, también aquí coincidieron los intereses de la población autóctona y de los carolingios.
El primer rey de Aragón será Ramiro I, otro de los hijos de Sancho III el Mayor de Navarra, que heredará el condado de Aragón y se proclamará rey. Posteriormente añadirá los condados de Sobrarbe y Ribagorza.
La Corona de Aragón surgió de la unión del reino de Aragón y los Condados Catalanes. Tuvo lugar en 1137 con el matrimonio de Petronila, hija del rey aragonés y el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV. Su hijo, Alfonso II de Aragón fue el primer monarca de la Corona de Aragón.



LA EXPANSIÓN DE LOS REINOS CRISTIANOS PENINSULARES

Las causas que propiciaron el proceso de expansión de los reinos cristianos peninsulares (la Reconquista) pueden resumirse así:
•       La necesidad de ocupación de nuevas tierras para repoblar y explotar.
•       Las ambiciones señoriales.
•       El ideal de cruzada (de lucha contra el Islam) que inundó la Europa medieval
•       El anhelo mítico de restauración del reino godo.

La expansión entre los siglos X y XI

La actitud defensiva de los núcleos cristianos de resistencia al Islam comenzó a variar a principios del s. XI por la debilidad de Al-Ándalus tras la desaparición del califato de Córdoba (1031).
A mediados del s. XI, los reinos cristianos pasaron a la ofensiva:

  • Fernando I de Castilla conquistó el norte de Portugal y avanzó desde el río Duero hasta el Sistema  Central. 
  • Alfonso VI de Castilla y León conquistó Toledo (1085) y parte del valle del Tajo aunque fue derrotado en Sagrajas por los almorávides (1086).
  • Ramiro I  y Pedro I de Aragón avanzaron hacia el sur tomando el Prepirineo y las ciudades de Huesca y Barbastro. 
  • Los condes de Barcelona avanzaron hasta el sur del río Llobregat y Ramón Berenguer II tomó Tarragona.

La expansión limitada  del siglo XII.

La llegada de los almorávides (s. XI) contuvo la presión cristiana. Destaca la toma de Zaragoza por el rey aragonés Alfonso I el Batallador y otras importantes localidades (Calatayud, Tudela, Daroca). Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona y rey de Aragón incorporó a sus dominios el bajo valle del Ebro y Lérida.
En los reinos de Castilla y León se creaban las primeras órdenes militares: Calatrava, Alcántara y Santiago que realizarían una importante labor tanto militar como colonizadora. Alfonso VIII de Castilla tomó Cuenca en 1177.
 En 1195 los almohades derrotaron a los ejércitos cristianos en la batalla de Alarcos

La gran expansión del siglo XIII.

La derrota sufrida por los almohades en las Navas de Tolosa (1212) ante el rey de Castilla Alfonso VIII  abrió definitivamente a los reinos cristianos la puerta de lo que quedaba de Al Ándalus.
La corona de Aragón, con Jaime I (1213-1276), conquistó las Islas  Baleares, y el reino de Valencia.
En el oeste peninsular, los hitos más significativos los consiguieron:

·         Alfonso IX de León al conquistar Cáceres, Mérida y Badajoz.
·         Fernando III, rey de Castilla y León  conquistó el valle del Guadalquivir, Córdoba  y Sevilla.
·        Alfonso X “el Sabio” se anexionó Murcia y completó el dominio de la Andalucía Bética al tomar Cádiz







REPOBLACIÓN

Posteriormente a la conquista tiene lugar el proceso de Repoblación: la ocupación efectiva y la puesta en explotación económica de los territorios conquistados. Estas formas de ocupación del territorio durante la Reconquista han marcado durante siglos la estructura de la propiedad en España y Portugal.



























Distinguimos diferentes tipos de repoblación en las diversas fases de la reconquista:

1. Presura o Aprisio, en la repoblación del valle del Duero o de la plana de Vic (zonas casi desérticas)
Los campesinos, a veces pero no siempre, dirigidos por un noble o un clérigo, ocupan de forma libre la tierra. El rey sanciona posteriormente la legalidad de la propiedad.
Esta repoblación genera una sociedad de campesinos libres basada en la pequeña propiedad. Estos campesinos están comprometidos en la defensa militar de la tierra conquistada (como fue el caso de los campesinos-villanos castellanos)

2. Repoblación concejil, en los valles del Ebro y el Tajo.
La repoblación se basa en la creación de concejos y ciudades con su alfoz, a las que se les dota de Fueros o Cartas Pueblas. Estos fueros otorgan libertades y privilegios a sus habitantes para atraer a la población a una zona peligrosa de frontera. La caballería villana queda encargada de la defensa y se configura como el grupo social hegemónico en los nuevos núcleos de población.
Esta repoblación fue dirigida por el rey y configura una sociedad basada en la mediana propiedad.
En las zonas como Toledo o Zaragoza, la abundante población musulmana fue expulsada al campo o a las zonas de los arrabales de las urbes.

3. Repoblación por Órdenes Militares de los valles altos del Júcar-Turia y el Guadiana:
La repoblación se basó en repartimientos a las grandes Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa (Aragón).
Esta repoblación creó una zona caracterizada por los grandes latifundios ganaderos jalonados de fortalezas para la defensa del territorio de frontera.

4. Repoblación por repartimientos de Extremadura, valle del Guadalquivir y fachada levantina:
Los reyes otorgaron grandes territorios a los nobles y soldados que participaron en la conquista militar: donadíos (grandes latifundios en manos de la gran nobleza) o heredamientos (propiedades más pequeñas)
El nuevo tipo de estructura agraria se basó en la gran propiedad.
En las ciudades se organizaron concejos.
La mayor parte de los musulmanes tendieron a huir al reino de Granada. En los regadíos levantinos, sin embargo, muchos permanecieron trabajando para la nobleza cristiana.
En Baleares, hubo repartimientos entre la nobleza, siendo la población musulmana diezmada o expulsada.


Pese a estos diferentes modelos de repoblación, el modelo de sociedad feudal se consolidó a lo largo de toda la península con sus instituciones típicas como el vasallaje, el señorío territorial y señoría jurisdiccional.


AL-ÁNDALUS

Para introducir el tema, veamos un vídeo de ARTEHISTORIA:


Este otro vídeo presenta de manera muy interesante cómo era la cultura y la sociedad en Al-Ándalus



Una recomendación muy interesante. José Urbano Hortelano (Pepe) en su libro "Te negarán la luz" retrata magistralmente la sociedad y la época de Guillermmo de Poitiers, Duque de Aquitania. En su tercer viaje, casi iniciático, Guillermo llega a conocer (¿o no?) al mítico rey de la taifa de Sevilla, Al Mutamid. Es mi parte preferida y un buen momento para leer (o releer) esa maravilla.

   

 Aprovechando a Al Mutamid, recordemos también a Carlos Cano:



Estrella Morente también le canta a Al-Mutamid:


Y su padre puso música a poemas del príncipe poeta.

 

Te he visto en mi lecho
 y era como si tu brazo mullido fuese mi almohada;
 era como si me abrazases y sintieses
 el amor y el desvelo que yo siento;
 era como si te besase los labios, la nuca,
 las mejillas y lograse mi deseo.
 ¡Por tu amor! Si no me visitase tu imagen
 en sueños, a intervalos, no dormiría más...

 Amor onírico. Al Mutamid

NUESTRA PRESENTACIÓN

Nuestra presentación: CLICK

UN PEQUEÑO RESUMEN DEL TEMA

AL ANDALUS Y SUS PRINCIPALES ETAPAS

 Introducción al Islam

A comienzos del siglo VII, Mahoma predicó en Arabia  una nueva religión monoteísta emparentada con el judaísmo y el cristianismo con las que tendría que compartir el espacio mediterráneo.

Sus pilares doctrinales son 5: la creencia en Alá; la oración cinco veces al día en dirección a la Meca; el ayuno y la abstinencia durante el ramadán; la limosna a los pobres; y la peregrinación, al menos una vez en la vida, a La Meca.

Las enseñanzas de Mahoma se recogieron en el Corán y en la Sunna. Su expansión se realizó en sucesivas etapas yaq en vida del propio Mahoma. A su muerte en 622, el Islam se había extendido por buena parte de Arabia.


Conquista de la Península Ibérica.

En el año 711, un ejército de bereberes, al mando de Tark, lugarteniente del gobernador árabe Muza, cruzó el estrecho de Gibraltar y derrotó a orillas del río Guadalete al rey visigodo don Rodrigo. La invasión estuvo relacionada con la extensión del poder musulmán en el norte de África y la debilidad del reino visigodo. En apenas tres años y sin apenas resistencia, árabes y bereberes se aseguraron el dominio de la península Ibérica. Lo hicieron más por la capitulación o pacto con los hispanogodos que por las victorias militares.

La población musulmana estaba integrada por bereberes y árabes. Los primeros eran mayoría; procedían del norte de África y eran eminentemente hombres de campo. Buscaron establecerse en las estribaciones de las sierras. Los segundos provenían de Arabia y de Siria y eran hombres de ciudad. Trataron de establecerse en ciudades-guarnición en los valles del Ebro y del Guadalquivir. En su conjunto, el número de árabes y bereberes que llegó a la Península entre 711 y 756 debió ser alrededor de cien mil. Cualquier intento de construcción política se basaba necesariamente en la alianza de ambos pueblos, y aquí radicaba su fortaleza y a la vez, su debilidad.

La instalación de árabes y bereberes comportó más enfrentamientos entre las tribus árabes y bereberes que entre ellas y los hispanogodos. Y es que los bereberes se sentían en inferioridad respecto a los árabes, constituidos  en grupo dominante y privilegiado.

Hacia el año 750, los conquistadores:
  • Habían dado nombre al territorio, Al Ándalus y lo habían constituido como provincia (valiato) del imperio omeya de Damasco.
  • Habían asentado su capital en Córdoba, donde residía el vali o gobernador, delegado del califa.
  • Acuñaron sus primeras monedas.

  
La España musulmana

Sociedad y economía andalusí

La sociedad andalusí fue una sociedad rica, diversa y tolerante. Por sus creencias religiosas se podían distinguir dos grandes grupos:

  • La población musulmana. Era el grupo mayoritario y en su seno se encontraban los árabes, los bereberes y los muladíes (hispanogodos convertidos al islamismo)
  • La población no musulmana. Era una minoría, pagabas mayores impuestos y tenían limitación de derechos. Eras los judíos y los mozárabes (hispanogodos que continuaron siendo cristianos)



Al Ándalus constituyó una sociedad fundamentalmente urbana, dedicada al comercio y la agricultura mediante la extensión del regadío. Los musulmanes introdujeron nuevas técnicas (pozos, norias y acequias) y pusieron en práctica nuevos cultivos (cítricos, arroz, cáñamo, etc.). También existía una floreciente artesanía (textil, forja, cuero, vidrio). Al Andalus comerciaba con los productos de Europa y los de África y Oriente. De allí llegaban materias primas, oro, plata y esclavos; a cambios se exportaban productos artesanales y agrícolas.

Etapas en la historia de Al Ándalus


















Etapas de Al-Ándalus, cuadro resumen


Emirato dependiente (711-756)

Entre 711 y 756, Al Andalus fue un valiato (provincia del califato de Damasco) dirigida por un valí. Durante este periodo los musulmanes continuaron la conquista más allá de los Pirineos pero resultaron derrotados en Poitiers (732) y se replegaron a la Península. Se sucedieron enfrentamientos en la las comunidades bereber y árabe por el reparto de tierras conquistadas.


El emirato independiente (756-912)

En 756 Abderraman I se proclamó emir y creó hasta 788 las estructuras de un nuevo Estado. Rompió con el califato de Bagdad aceptando únicamente la autoridad religiosa del califa. En este periodo se intensificó la islamización de la sociedad como consecuencia del aumento de la población urbana y la rápida conversión de los hispanogodos al Islam. Recibieron el nombre demuladíes. No obstante, los muladíes no consiguieron la igualdad deseada y esto generó manifestaciones violentas como las de Toledo (797) y Córdoba (818, motín del arrabal).


El Califato de Córdoba (912-1031)

Abderramán III llegó al trono en 912. Se enfrentó a dos problemas: contener la amenaza fatimí en norte de África y en el interior, contener a los reinos cristianos del norte peninsular
En 929, Abderramán se proclamó califa. Esto suponía la independencia religiosa y políticas de Al Andalus. Mantener esta situación hacía depender ahora a Al Andalus de la riqueza del Estado y la fuerza de su ejército. Para garantizarlo, Abderramán III:

         Aseguró la riqueza a través de 3 pilares: la recaudación eficaz de tributos a sus súbditos, el cobro de parias o tributos anuales a los reinos cristianos y el control del oro del Sáhara.
         Su ejército pasó de estar constituido por grupos tribales árabes a contingentes de mercenarios bereberes y eslavos fieles a los gobernantes que pagaban sus salarios.

La época del Califato (929-1031) con Abderramán III y su hijo Alhakam II fue de máximo esplendor: se produjo una notable expansión económica con un comercio marítimo muy activo y se frenaron los intentos de expansión de los reinos cristianos hispánicos. Pero con la llegada al trono califal de Hisham II (976) la situación cambió. El nuevo hombre fuerte del régimen fue Almanzor, su hachib. Controló los resortes del Estado y al propio califa. Pero la dictadura del Almanzor solo se sustentaba en sus victorias militares y la adquisición de botín.


Los reinos de taifas (1031-1086)

Cuando Almanzor falleció (1002), el régimen se sumió en una profunda crisis y apenas le sobrevivió. La aristocracia, los altos funcionarios y el ejército pugnaron por escapar del control de los califas y convertirse en las máximas autoridades de sus respectivos territorios. Así, en 1031, una veintena de reinos de taifas sustituyeron al califato de Córdoba (Zaragoza, Toledo, Badajoz, Sevilla, etc.). Los reyes cristianos aprovecharon la debilidad de las taifas. Exigieron el  pago de parias y amenazaron  con entablar guerras.



Los imperios almorávide y almohade (1086-1212)

En 1085, la conquista de Toledo por el rey Alfonso VI de León y Castilla provocó el temor en el resto de taifas. Éstas buscaron la ayuda de los almorávides, un pueblo del norte de África con capital en Marrakesh. Desembarcaron en la Península, eliminaron las taifas y las incorporaron a su imperio. Pero el imperio almorávide en la Península pronto se desvaneció. A partir de 1125 los problemas se empezaron a suceder:

1.       En el norte de África, los almohades, empezaron a amenazar y combatir a los almorávides.

2.       En la Península, Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, comenzó a atacar a Al Andalus.   Los propios andalusíes se rebelaron contra un régimen muy intolerante. Los almohades reunificaron los territorios (1147) y consiguieron cierta recuperación de Al Andalus pero su derrota en las Navas de Tolosa (1212) marcó el principio del final..


El reino nazarí de Granada


La taifa de Granada fue la única que sobrevivió al avance de los reinos cristianos en el siglo XIII. Un tratado de 1246 autorizó a los vasallos nazarís a constituir  un reino.  La pervivencia durante dos siglos del reino de Granada dependió, en buena medida, de la voluntad de los reyes de Castilla. En 1492, el reino de Granada desapareció y con él se extinguió el Islam en España.

TEXTOS - TRANSICIÓN

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